La inteligencia emocional como palanca del cambio sereno

Te propongo un sencillo ejercicio. Durante la próxima semana, cada día aprovecha un semáforo en rojo que hagas (la mayoría de nosotros tenemos en nuestro día a día la oportunidad de hacerlo, ya sea andando o conduciendo), y durante los minutos que dura para y pregúntate: ¿Qué emoción estoy sintiendo?

¿Serás capaz de identificarlas o te pasará como a mí que siempre me salía la misma emoción?

Para mí fue el momento en el que tomé conciencia de mi falta de conocimiento de las emociones. Verás, quizás otra cosa no, pero compromiso con lo que hago sí que tengo. Así que cada día aprovechando un semáforo en rojo, conecté conmigo y voilà! …siempre me salía la misma emoción.

Esto me hizo tomar conciencia de que algo no iba bien…como imaginarás, no somos los mismos todos los días ni a todas horas…nuestro entorno y circunstancias nos influyen. Así que comencé a tirar del hilo que este ejercicio me estaba ofreciendo, a indagar en mí y en mis emociones.

Para empezar, aprendí qué son las emociones y qué emociones hay…amplié mi vocabulario emocional y desde ahí pude comenzar a identificarlas en mí…y es que, ¿cómo pretendía identificar algo de lo que no tenía conocimiento?… y lo que es mejor, ¿cómo pretendía gestionarlo?

Así es como llegué a la Inteligencia Emocional. Ésta me ha aportado el conocimiento necesario sobre las emociones, la capacidad de identificarlas en mí y en los demás para poder aceptarlas, gestionarlas y decidir de forma inteligente y ecológica conmigo y mi entorno, mi actitud y comportamiento.

Me ha aportado liderazgo emocional y con ello la capacidad de tomar las riendas de mi vida de forma coherente con quién soy, con los valores que rigen mi vida, mis Metas y teniendo en cuenta el entorno que me rodea.

Porque no es lo que ocurre, sino lo que tú decides hacer con lo que ocurre…cómo lo abordas, qué actitud adoptas…

La inteligencia emocional es la palanca del cambio sereno que facilito en mis procesos de coaching.

¿Y qué son las emociones?

Las emociones son una respuesta neuropsicofisiológica ante una situación interna o externa, que provoca un cambio en nuestro estado y nos prepara para la acción. Nos informa de un desequilibro y nos invita a que tomemos acción para restaurarlo. 

Por eso es tan importante conocerlas, identificarlas, comprenderlas y aceptarlas. Solo desde ahí podremos gestionarlas y actuar forma ecológica.

Son como las luces del cuadro de mando de tu coche, que se encienden para informarte que algo está pasando e invitarte a que tomes acción, ya sea echar gasolina al coche, buscar un taller porque se te ha encendido la luz del motor…o incluso quitar el freno de manos si quieres avanzar bien … ¿Te imaginas conducir sin conocer qué luces hay en tu coche, qué información te aporta cada una y sin gestionarlas pasando a la acción para restablecer la situación?

Tomar conciencia de ellas nos aporta un mayor autoconocimiento para poder tomar decisiones más ecológicas y coherentes con nuestra prioridades, necesidades y valores.

¿Qué información te aporta cada una de las emociones?

Enfado.

Por un lado, podemos enfrentarnos al enfado infantil que te informa de la no consecución de nuestros objetivos (es como la pataleta del niño pequeño cuando no consigue lo que quiere).

Y por otro lado, al enfado adulto que surge cuando sobrepasan nuestros límites o vulneran nuestros derechos o necesidades. 

Es la emoción que impulsa el cambio ya que te hace tomar conciencia de lo que ya no quieres, no estás dispuesto a tolerar más … invitándote a salir de ahí.

Podríamos hablar mucho del efecto fisiológico que tiene esta emoción, desde el cortisol que genera en tu cuerpo y las consecuencias para tu salud, como el bloqueo racional que te impide tomar decisiones y actuar de forma ecológica. Por lo que en este sentido, te invito a identificar el diálogo interno que genera el enfado y a gestionarlo para evitar sus consecuencias negativas.

Para poder gestionarlo pregúntate:

  • ¿Qué límite han sobrepasado?
  • ¿Qué quiero conseguir que no estoy consiguiendo?
  • ¿Qué me está impidiendo conseguir lo que quiero?

Y desde esta toma de conciencia plantéate qué quieres hacer con esta información: ¿quieres seguir enfadado o buscar solución? Cambia el foco del enfado a la solución, identifica qué está en tus manos y qué vas hacer. Pasa a la acción, no te quedes enrollado en el diálogo interior. No pienses, actúa.

Además, te doy una pista, la asertividad te ayudará a poner límites desde el respeto y mejorará tu forma de relacionarte contigo mismo y los demás ganando en autoestima y gestión emocional.

Miedo: surge ante una situación que percibimos peligrosa y nos informa que no tenemos los recursos necesarios para abordarla. Te orienta a la búsqueda de recursos para gestionar la situación. Por lo que bien gestionado te facilita tu crecimiento.

Si como decía antes, el enfado es la emoción que te impulsa al cambio, el miedo es la emoción que te acompaña a lo largo del cambio cuando nos enfrentamos a la incertidumbre que implica salir de nuestra zona de confort y sentir que no tenemos los recursos suficientes para ello. 

Pregúntate: ¿Qué estoy necesitando?

Aunque nos suelen decir que el miedo se gestiona retándolo y pasando a la acción, yo te invito a que antes identifiques los recursos que necesitas para abordar la situación, y desde ahí por su puesto retes al miedo, pases a la acción y lo trasciendas. Porque es pasando a la acción como le restas intensidad al darte cuenta de que no era para tanto.

“El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y afuera no había nadie”

La tristeza te informa de la perdida de algo valioso para ti. Reconocerla y aceptarla te dará la oportunidad de gestionarla, de superar la perdida y de transitar el duelo. Es tu compañera del proceso y te facilita un refugio reflexivo.

Además, te motiva hacia una nueva reintegración personal facilitándote que reconstruyas tu nueva identidad después de la pérdida, de forma que gradualmente experimentes la sensación de volver a recuperar el control de tu vida y las capacidades que antes tenías y creías perdidas. En definitiva, vuelves a confiar y a ver de nuevo posibilidades mejorando tu percepción de la realidad (más realista).

La pregunta en este caso que te puede ayudar a tomar conciencia de ella y de la información que te puede aportar es: ¿Qué he perdido? 

Alegría

La sentimos cuando algo nos resulta agradable, aporta bienestar y motiva.

Cuando sentimos alegría nos liberamos de actitudes mentales negativas y desdramatizamos los problemas. Estar alegres nos desinhibe y nos ayuda a superar la timidez, y por tanto a mejorar las relaciones. Hace pasar fácilmente de estados de ánimo negativos a positivos.

Justo una de las estrategias de regulación emocional es la gestión de los sentimientos negativos derivados de emociones tales como el enfado, miedo… utilizando el sentimiento contrario derivado de la alegría, ya que no podemos sentir a la vez sentimientos opuestos. 

Por lo que conecta con la alegría cada vez que te sientas enfado o tengas miedo, porque desde la alegría sentirás confianza y motivación para pasar a la acción de forma más ecológica y constructiva, sin quedarte bloqueado por el diálogo interno del miedo y del enfado.

Una de las preguntas que te facilita la toma de conciencia de la alegría es: ¿qué he logrado? 

Tomar conciencia de tus logros te capitaliza, te aporta confianza y motivación.

Reconócete y pon en valor tus logros, te empoderarán y nutrirán tu autoestima. Cada noche antes de acostarte registra los 3 logros del día, o crea un tarro de logros en el que ir metiendo escritos en un papel cada logro que consigas. No imaginas el impacto que tiene el día que lo abres y lees todo lo que has conseguido. Pruébalo especialmente en esos días que sientas que tu nivel de autoestima está bajito. 

Asco: surge cuando sentimos rechazo ante una persona, situación o a aquello que puede dañar nuestra salud. Nos invita al cambio y protege nuestro bienestar psicológico y emocional.

Tiene que ver con un conflicto de valores que si no lo gestionamos a tiempo, deriva en intolerancia. 

Pregúntate:

  • ¿Qué estoy rechazando en este momento?
  • ¿Qué valores están entrando en conflictos?

Sorpresa: surge ante un imprevisto o novedad y nos ayuda a concentrarnos en la situación, recoger información y prepararnos para poder afrontarlo de forma efectiva. 

Lo más característico de esta emoción es que es la que menos dura en el tiempo, ya que da paso a otra emoción que toma el protagonismo.

Ada.

Ada Torrado Coach
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.